Camino descalzo entre las baldosas amarillas, brillantes al reflejo y viejas la pasado, mis pies no dudan en confirmar mis sospechas, me dicen que solo así se siente tu casa, solo así te sientes tranquilo, solo así estas protegido. Entre los pasos recuerdo mi infancia, la instancia de la vida, donde tu única preocupación era sonreír. Encuentro en cada dedo las remembranzas de un pasado cálido, de sonrisas y juegos; llevo mucho corriendo en todas direcciones, el aire me refresca al contacto con mi cuerpo sudado, huelo al polvo y la tierra en mi ropa, mi incontrolada respiración se ve interrumpida por ahogadas carcajadas que se aceleran para salir y darle campo a un nuevo respiro, ya ha pasado un poco mas dos horas y no entiendo porque aun no me aburro de hacer lo mismo. Llego al áspero y problemática asfalto, creo que ya es hora de usar calzado pero… Hey detente! Mira tu pie, luce tan sucio como la ultima vez, se feliz…